Iglesias cerradas, supermercados abiertos: Lo que el mundo piensa del cristianismo

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Hoy es 11 de mayo del 2020; ya va para dos meses que mi iglesia está cerrada, y no hay un horizonte en Argentina que se pueda vislumbrar de cuándo habrá una «nueva normalidad» para reabrir los cultos evangélicos.

La mayoría piensa que esto estará «atado» al inicio de clases (como si la educación secular y la vida espiritual fueran lo mismo).

Lo cierto es que desde el inicio de esta «cuarentena» voy semanalmente a un hipermercado donde te entregan un número (por cupo) para que al entrar no haya saturación de personas dentro.

Igualmente, dentro del supermercado se pude ver circular a cientos de personas donde en los pasillos de góndolas pasamos a menos de un metro uno del otro (y a veces rozamos codos). Donde tocamos productos que seguramente otra persona tocó, y donde formamos una fila de caja (a veces de 50 metros) con gente muy inquieta que muchas veces no respeta la distancia de metro y medio. Sin mencionar el riesgo de manipular dinero y la acción de carga y descarga de productos del carrito.

Es en ese momento cuando imagino el salón de mi iglesia reabriendo; y pienso cómo sería una entrada ordenada, una separación de las sillas, como distribuir las personas, las medidas de seguridad higiénicas y quizá llevar a cabo los cultos en dos o tres etapas (con diferentes personas).

Pero vuelvo a la realidad, y veo al hipermercado abierto y a nuestra iglesia cerrada y me pregunto: ¿Hay acaso alguna razón epidemiológica y científica para que esto sea así? La respuesta es: No la hay.

Por las razones mencionadas el supermercado tiene, por el movimiento de gente, cinco veces más de posibilidad de contagio que las personas que podrían estar en una iglesia, sentadas y separadas cada tantos metros para seguridad.

¿Cuál es la razón por la que las iglesias permanecen cerradas cuando los supermercados están abiertos?

Te podrás dar cuenta que no es por razones de salud o ciencia, sino de prioridades del gobierno (o del mundo en general).

¿Qué nos dice el gobierno con su silencio de reabrir los cultos evangélicos?

1-Te dice que la actividad espiritual no es esencial, es una especie de accesorio opcional en la vida de la persona.

2-Te dice que un carrito de alimentos vale más que la Biblia, el alimento espiritual que es la Palabra de Dios.

3-Te dice que la iglesia es lo mismo que la educación, ya que ata su reapertura al inicio de clases.

4-Te dice que la iglesia es comparable al teatro o al fútbol, un espectáculo público del cual puedes prescindir.

5- Te dice en definitiva que la iglesia y el culto a Dios es considerado como una de las actividades menos importantes y esenciales en este mundo.

Agachamos la cabeza

Mientras tanto los cristianos seguimos acatando las normativas del gobierno y suspirando cuándo volveremos a reunirnos, cuándo habrá medidas para volver a «la nueva normalidad» y cuándo «se acordarán de las iglesias evangélicas».

Al principio de la pandemia y la suspensión de los cultos muchos cristianos salieron a tranquilizar las conciencias por las redes sociales diciendo que: «El confinamiento no es por causa del evangelio, sino por la seguridad de la salud pública«.

Al principio acepté esta idea de buena gana, ya que tenía lógica.

Pero cada vez que voy al hipermercado para traer alimentos y camino de regreso a mi hogar me queda el mal sabor de boca de saber que mi iglesia está cerrada, pues la actividad espiritual no es esencial. Estamos autorizados a buscar el alimento material, pero imposibilitados del alimento espiritual.

Si bien se dice que «hay libertad de culto», pero cuando esa libertad queda en la última fila de las prioridades de una nación, me pregunto si la libertad está siendo vulnerada de alguna forma.

¿Cuándo volveremos a la nueva normalidad?

No lo sé. Lo que sí sé, es que un virus no pudo cerrar los supermercados, pero sí pudo cerrar las iglesias.

¿Quizá los cristianos tengamos la culpa de hacer suponer al mundo que nuestra actividad es «educativa» al dar tantas capacitaciones, o que somos «una fuente de espectáculo», al hacernos tantas propagandas e invitaciones?

Las iglesias hoy están cerradas y  su actividad es confundida dentro de un mar de cosas prescindibles de este mundo.

Quizá, en términos generales, nos hemos parecido tanto al mundo, que el mundo nos trató como un organismo más de ellos.

El Señor Jesucristo tiene algo para decir a los gobiernos del mundo

El Señor Jesucristo les recuerda a los gobiernos de este mundo, lo mismo que le dijo a Satanás en la tentación en el desierto:

Mateo 4:4 Mas él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Y también les recuerda el Señor:

Lucas 12:15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de la avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Juan 6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a este señaló el Padre, que es Dios.

Marcos 8:36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?

El Señor Jesucristo dejó en claro que la vida espiritual está por encima de la material.

¿Habrá algún político que se entere de esto?


¡QUEREMOS QUE EL ESTADO PROPONGA UN PROTOCOLO
PARA LA REAPERTURA DE LOS CULTOS EVANGÉLICOS
TAL COMO LO HACE CON OTROS SECTORES DE LA SOCIEDAD!

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