Oraciones erradas: No puedes «cancelar» el coronavirus

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Desde el comienzo de la pandemia son innumerables los pastores (carismáticos) que comenzaron a «reprender al coronavirus» como si este fuera un poder demoníaco o algún tipo de ente espiritual. Aquí van algunas frases erradas que escuché en los medios y redes sociales.

  • ¡Coronavirus yo te cancelo! ¡Decreto que te retires!
  • ¡Rechazamos el virus! ¡Tomamos un acuerdo para decir «hasta aquí llegaste»! ¡Tenés que retroceder!
  • ¡Coronavirus por aquí no pasarás! ¡Te ordeno que te vayas!


MAL ENTENDIMIENTO DE LA NATURALEZA

Cuando Jesús calmó una tormenta de lluvia y viento en medio del mar, los discípulos se preguntaron: ¿Quién es este, que aun a los vientos y al agua manda, y lo obedecen? La respuesta obvia es: el Hijo de Dios, Creador del universo y amo de su creación.

Colosenses 1:16 Porque por él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos y que están en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Jesús era el único con autoridad para «cancelar» cualquier cosa de la naturaleza debido a su divinidad. Si bien encontramos en el Nuevo Testamento que Cristo delegó a sus apóstoles el poder sobre demonios y curar enfermos, no vemos en la Palabra a los apóstoles tomando autoridad sobre la naturaleza.

Por ejemplo, en medio de un inminente naufragio, el apóstol Pablo no «reprendió» al viento que azotaba el barco, sino que alentó a la tripulación a comer para tener fuerzas para nadar cuando el barco zozobrara (Hechos 27:34).

EL SER HUMANO NO PUEDE DECRETAR CONTRA LA NATURALEZA

Los seres humanos no tienen control para cancelar los eventos de la naturaleza, tampoco un virus.

Es verdad que Dios utilizó a Elías para anunciar una sequía en tiempos del rey Acab (1 Reyes 17:1; 18:1). Pero muchas veces se utiliza esta historia para justificar los «decretos» para manipular la naturaleza. Si leemos atentamente las Escrituras, no vemos en ningún momento a un Elías «dialogando» con las nubes, sino transmitiendo el mensaje de Dios (en este caso un castigo a Israel).

Él subió al monte Carmelo no para ponerse de pie y «decretar» a las nubes que trajeran lluvia; por el contrario, vemos a Elías postrándose en tierra, teniendo su rostro sobre sus rodillas y rogando a Dios. Dios dio la lluvia finalmente, pero vemos la actitud humilde del profeta dependiendo de la soberanía de Dios.

NI EL DIABLO TIENE EL CONTROL

El Diablo no tiene control sobre la naturaleza. Satanás es un ángel caído (y derrotado en la cruz del calvario) cuyo único radio de acción es en la mente de los hombres (Juan 12:31) para llevarlos a su propia destrucción (Juan 10:10). El control de la naturaleza es solo un atributo que le pertenece a Dios.

Tampoco el coronavirus (algo impersonal) es controlado por los demonios, ni es una entidad espiritual en sí misma. Sea cual sea su origen (si fue de un murciélago o manipulado en un laboratorio) esa materia inerte con codificación genética capaz de infectar una célula humana no escapa de la soberanía de Dios. En sus propósitos Dios sabe por qué la humanidad atraviesa esto. Por más que se hable de conspiraciones mundiales (y pudiera ser que así sea) solo contribuirá al plan mayor de Dios que un día enviará a Jesucristo en su segunda venida para poner fin a las cosas y juzgar a todos los impíos (1 Corintios 15:24).

APRENDE A ORAR COMO LA BIBLIA LO INDICA

Todos los pastores que han enseñado a sus ovejas a «reprender» o a «cancelar» al coronavirus han hecho errar a esas almas (entre otro cientos de errores que se propagan en la iglesia evangélica de hoy más que el SARS-CoV-2). Quieren aplicar la falsa doctrina de «confesión positiva» que ya venían utilizando desde antes, pero ahora dirigida a un virus. El daño provocado por el virus puso al descubierto que esta forma petulante, empoderada y errada de orar a Dios; no solamente no sirve, sino que no es bíblica.

¿Cómo abordar espiritualmente entonces este tema del coronavirus?

  1. Reconoce primero que Dios es soberano y todo está bajo su control (compara el salmo 29).
  2. Ora humildemente por ti y tu familia que el Señor los libre de contagios, pero en el caso de padecer la COVID-19, que los sostenga en la enfermedad (Salmos 41:3).
  3. Confiesa tu confianza a Dios. Pídele que aleje tus temores (Salmos 16:1; 56:1; 143:8).
  4. Recuerda que ni la vida ni la muerte nos podrá apartar del amor de Cristo (Romanos 8:38).
  5. Acepta que nuestra vidas no dependen de estadísticas de muerte o gráficas de letalidad, sino solo y exclusivamente de Dios (Deuteronomio 32:39).

Por último, alabemos al Señor, «pues Él no nos ha dado sentir de temor, sino de poder, cordura y amor».

 


Al Señor seamos fieles

No nos ha dado Dios sentir de temor
sino de poder cordura y amor,
Y no me avergüenzo de dar testimonio de él
pues quiero por siempre ser fiel

CORO
Al Señor seamos fieles,
levantando en alto su ley.
Al Señor seamos fieles,
cada día sin falta al rey.

Nadie que busca placer terrenal
es premiado vencedor al final.
Sé fiel trabajando sirviendo al redentor
buscando de Dios lo mejor.

En vida o en muerte la gloria te doy,
pues me has dado amor y tu gran perdón.
Un siervo de Cristo
por siempre yo quiero ser
y leal siempre permanecer.

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